La niña de las Estrellas
Hace años atrás, había una sola cosa que me alegraba. Era conversar con mis amigas, llamadas Alida, Mady, Yoly y Ruby. Las conocí en una lista, llamada hijos de la luz, aunque en ese tiempo se hallaba alojada en elistas.
Nos hicimos amigas por msn, y en verdad no había otro modo. Ellas eran de Panamá, Puerto Rico y Cancún (México). Conversabamos mucho sobre nuestras vidas, y sobre metafísica. Yo era la más pequeña de todas, con tan solo 14 o 15 años. Las demás tenían todas más de 30 años, y en el caso de Ruby, tenía una hija de mi edad.
Sucedió que en esa época, todas gozabamos de una mentalidad no solo limpia, sino que además llena de luz. Todo lo que pensábamos era en Dios, y todas tratabamos de hace lo máximo posible para limpiar nuestras vidas, y hacer de ellas lo mejor posible. Fue mi primera comunidad, si es que puede llamársela así. Nos queríamos muchísimo, y nos apoyábamos unas a las otras en todo lo que podíamos.
Un día yo estaba revisando páginas de internet, sobre un tema de grupos de gente que se unía más o menos en la misma idea que nosotras. La diferencia era que ellos eran muchos más, y meditaban y hacían trabajos para poder lograr la iluminación del planeta completo. Regalarle a todas las personas eso de lo que nosotras gozabamos tanto, que más que paz era una súbita alegría, confianza en el futuro, y que las cosas podían ser muchísimo mejores si es que nos lo proponíamos.
Entonces yo salté de alegría. Allí estaba la razón por la que nos sentíamos tan bien juntas, y por la que desde niña había sentido un desarraigo muy fuerte.
Se trataba de una página que trataba sobre las Semillas Estelares. Entre ellas estaba la gente venida al Planeta Tierra desde una constelación llamada Pegazus. Daba risa, pero desde niña me había atraído ese lugar en particular, y las estrellas. Más de alguna vez me sorprendí mirando las estrellas con una sensación de
Hoy más bien parece éste un dato extraño. Simplemente un dato, no más que eso. Pero ese día descubrí que la razón por la que estaba aquí, era más que la unión de mis padres. Era más que un hecho que simplemente ocurrió y que nadie sabe porqué es. Es porque Dios me trajo aquí, a este lugar, y no para convertir las almas o algo parecido. Me trajo para dar el ejemplo, aunque a mí tampoco me resulte mucho. Para dar gotitas de luz a toda la gente que está a mi alrededor.
Y aunque ya hoy no soy la misma niña que ayer, y el tiempo me haya quitado de alguna forma la inocencia que tenía, mi corazón es el mismo. Soñador, amante fiel.
Es con esa perspectiva con la que miro el mundo. No soy perfecta, es cierto, pero dentro de mí se esconde una mujer de luz, que poco a poco logrará salir a través de mí.
Y al fin y al cabo, eso soy. Una niña de las Estrellas.
Nos hicimos amigas por msn, y en verdad no había otro modo. Ellas eran de Panamá, Puerto Rico y Cancún (México). Conversabamos mucho sobre nuestras vidas, y sobre metafísica. Yo era la más pequeña de todas, con tan solo 14 o 15 años. Las demás tenían todas más de 30 años, y en el caso de Ruby, tenía una hija de mi edad.
Sucedió que en esa época, todas gozabamos de una mentalidad no solo limpia, sino que además llena de luz. Todo lo que pensábamos era en Dios, y todas tratabamos de hace lo máximo posible para limpiar nuestras vidas, y hacer de ellas lo mejor posible. Fue mi primera comunidad, si es que puede llamársela así. Nos queríamos muchísimo, y nos apoyábamos unas a las otras en todo lo que podíamos.
Un día yo estaba revisando páginas de internet, sobre un tema de grupos de gente que se unía más o menos en la misma idea que nosotras. La diferencia era que ellos eran muchos más, y meditaban y hacían trabajos para poder lograr la iluminación del planeta completo. Regalarle a todas las personas eso de lo que nosotras gozabamos tanto, que más que paz era una súbita alegría, confianza en el futuro, y que las cosas podían ser muchísimo mejores si es que nos lo proponíamos.
Entonces yo salté de alegría. Allí estaba la razón por la que nos sentíamos tan bien juntas, y por la que desde niña había sentido un desarraigo muy fuerte.
Se trataba de una página que trataba sobre las Semillas Estelares. Entre ellas estaba la gente venida al Planeta Tierra desde una constelación llamada Pegazus. Daba risa, pero desde niña me había atraído ese lugar en particular, y las estrellas. Más de alguna vez me sorprendí mirando las estrellas con una sensación de
"esa es mi casa, no aquí"Pasado el tiempo, pude reflexionar mejor sobre este hecho, y creo que marcó de alguna manera mi vida. Porque ya no era simplemente una cuestión mía, de locura la que me estaba sucediendo. Conocer a mis amigas de tan lejos, fue una preparación para un futuro no muy lejano, fue el útero materno que me recibió mientras no estuve preparada para explorar el mundo exterior. Enfrentarme al engaño, a la mentira, y a la gente que no iba a aceptarme.
Hoy más bien parece éste un dato extraño. Simplemente un dato, no más que eso. Pero ese día descubrí que la razón por la que estaba aquí, era más que la unión de mis padres. Era más que un hecho que simplemente ocurrió y que nadie sabe porqué es. Es porque Dios me trajo aquí, a este lugar, y no para convertir las almas o algo parecido. Me trajo para dar el ejemplo, aunque a mí tampoco me resulte mucho. Para dar gotitas de luz a toda la gente que está a mi alrededor.
Y aunque ya hoy no soy la misma niña que ayer, y el tiempo me haya quitado de alguna forma la inocencia que tenía, mi corazón es el mismo. Soñador, amante fiel.
Es con esa perspectiva con la que miro el mundo. No soy perfecta, es cierto, pero dentro de mí se esconde una mujer de luz, que poco a poco logrará salir a través de mí.
Y al fin y al cabo, eso soy. Una niña de las Estrellas.


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